Una Tecnología Solidaria
El Programa de Abuelas Cuentacuentos ha desarrollado, entre 2002 y 2005, una tecnología solidaria de bajísimo costo y grandiosos resultados, altamente sostenible y con enormes posibilidades de crecimiento. Donde haya alguien con ganas de leer y un prójimo necesitado de afecto y de lectura, allí puede ponerse en marcha. La tarea de la Fundación Mempo Giardinelli es gestar, estimular y desarrollar esos nexos.
Tanto en el Chaco como en cualquier otra comunidad —en todas las Culturas— es posible reproducir esta actividad. Para ello, la Fundación ofrece asesoramiento, orienta y capacita gratuitamente, con la única condición de que se referencien en nuestra experiencia y se nucleen reconociendo expresamente nuestra Tecnología de trabajo solidario.
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1— ¿Quiénes son Abuelas Cuentacuentos?
Es Abuela Cuentacuentos toda persona que desea serlo, cualquiera sea su edad o sexo. La única condición es que tenga ganas de compartir parte de su tiempo leyendo a quienes más lo necesitan: los niños.
Condición esencial del Programa es que se trata de Abuelas Lectoras, no de narradoras orales.
Esto significa que toda la actividad gira en torno al objeto libro, del cual se intenta transmitir de la manera más amorosa y generosa su valor simbólico, para concretar así el objetivo de fomentar la Lectura desde la primera infancia.
El Programa de Abuelas Cuentacuentos es participativo e integrador, porque no sólo moviliza a los adultos mayores, sino que también desata energías y propone actividades en todas las comunidades a las que llegan las Abuelas Cuentacuentos: establecimientos educativos, hospitales, institutos para discapacitados, comedores infantiles y salones de copeo de leche, orfanatos y parroquias, cuyos directivos, docentes, profesionales y estudiantes participan activamente de la experiencia.
2— Inscripción de voluntarios para la actividad
Pueden participar del Programa de Abuelas Cuentacuentos de la Fundación todas aquellas personas (de cualquier edad, sean abuelas o no, y de ambos sexos) que tengan vocación y deseos de disponer algo de su tiempo para llevar a los establecimientos escolares los textos literarios que seleccionan especialistas de la Fundación. Toda la actividad es gratuita y no se cobra ni se paga por participar.
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Este Programa no es un plan de promoción de narradores orales, sino que es un programa de lectores que desde el afecto fomentan el placer de la lectura en los menores.
Es por eso que la Fundación convoca a jóvenes y adultos que quieran gratificar su tiempo y sensibilidad en esta acción cultural necesaria y trascendente, a inscribirse como voluntarios para visitar semanalmente escuelas en calidad de Abuela Cuentacuentos. A los futuros abuelos/abuelas lectores se les proveen los materiales literarios a ser narrados; y se les organiza los primeros itinerarios de visitas a escuelas, de acuerdo a un plan de necesidades preestablecido.
En el Chaco, los interesados en asumir el rol de Cuentacuentos, así como las escuelas que deseen recibirlos para que lean ante sus alumnos, pueden comunicarse con las coordinadoras del Programa de Abuelas Cuentacuentos de la Fundación llamando al teléfono 03722-449270 o por correo electrónico: fmg2005@fundamgiardinelli.org.ar
3— ¿Dónde y cómo ejercen su voluntariado?
Si bien fue intención inicial del Programa de Abuelas Cuentacuentos que las voluntarias se abocaran al trabajo en las escuelas, desde el principio fue evidente que había otras audiencias potenciales y que ellas mismas ansiaban responder a esos requerimientos.
Por lo tanto, en el Chaco nuestras voluntarias leen también para los niños beneficiarios del Programa de Asistencia a Comedores Infantiles (que es otro de los Programas solidarios de nuestra Fundación), así como a niños internados en orfanatos, salas de Hospital y otros que provienen del interior de la provincia y aguardan a que sus parientes enfermos se restablezcan en hospitales capitalinos. Y por supuesto, leen para los huérfanos que viven en la "Casa Cuna", donde ya existe una pequeña biblioteca cuyo acervo inicial fue donado por nuestra Fundación.
Además, nuestras Abuelas tienen una participación estelar en las actividades de la Primavera Literaria Infantil que organiza la Fundación y que cada año —en octubre— conmueve a la Ciudad de Resistencia con espectáculos literarios y musicales gratuitos en teatros y en plazas públicas, y del que las Abuelas participan contando cuentos en plazas y museos.
Pero además reciben la visita de nuestras Abuelas:
4— Un doble impacto: etario y de género
Con el Programa de Abuelas Cuentacuentos, paulatina pero consistentemente la Fundación Mempo Giardinelli ha creado un espacio de encuentro entre generaciones, habitualmente condenadas a la distancia por la segmentación etaria que suele imperar en los lugares concebidos para la cultura, el ocio y el placer.
El Programa tiene también un importante impacto de género puesto que, aunque no se imponen restricciones para el reclutamiento de las Abuelas, las voluntarias son, en su mayoría, mujeres instruidas mayores de 50 años que la ferocidad del mercado laboral expulsa y excluye temprana y definitivamente. Estas mujeres (y algunos pocos hombres también) dan cuenta en sus testimonios de su gratitud por haber encontrado un nuevo sentido para su tiempo y su capacidad de dar afecto en el rol de Cuentacuentos.
5— Sustentabilidad
Este Programa no requiere de grandes fondos económicos para su realización, pero la Fundación decidió asumir los necesarios, conciente de que muchos de los recursos indispensables para poner en marcha un programa de este tipo ya existían en nuestra Institución. En particular la imagen confiable que la Fundación tiene en la Argentina y en la comunidad chaqueña, sumada a la buena relación con la prensa. Los recursos humanos en Comunicación, Pedagogía de la Lectura y Didáctica de la Literatura para Niños ya se desempeñaban como voluntarios en otros Programas de la Fundación. También se contaba con una biblioteca dotada de un modesto acervo inicial de literatura infantil, el cual se ha ido acrecentando mediante adquisiciones propias y algunas donaciones recibidas.
La Fundación aportó también recursos informáticos y de comunicaciones para la coordinación del programa, la constitución de bases de datos, etc. Para movilizar capacitadores y abuelas hacia los barrios periféricos de la ciudad se buscó el apoyo de patrocinadores locales. Se recurrió a una imprenta local (Meana & Meana Impresores) para obtener los materiales operativos necesarios (afiches, folletería, instructivos, teorías sobre la narración oral y la selección de textos, cuestionarios de relevamiento de indicadores, bases de datos). Y se solicitó al Hotel Covadonga el alojamiento de algunos capacitadores que vinieron de otras ciudades, así como el uso de sus salones para las conferencias de prensa y las reuniones periódicas de las voluntarias lectoras con las coordinadoras voluntarias, que son las responsables de la administración de los recursos del Programa.
En el proceso, y evaluada la experiencia adquirida en estos años, se visualizan los dos principales problemas que afronta el Programa: Transporte y Seguridad. Especialmente problemático es el traslado de los voluntarios a las escuelas y establecimientos ubicados en barrios periféricos. A la falta de un vehículo propio se suma la imposibilidad de solventar servicios de taxis o remises, cuyos costos suelen exceder las posibilidades presupuestarias del Programa.
También es preocupante la durísima cuestión de la (in)seguridad, puesto que hay asentamientos irregulares a los que las voluntarias no se atreven a entrar por temor a ser víctimas de hechos delictivos. Sin embargo, allí también viven niños, de modo que la solución parcial que hasta hoy hemos implementado es el reclutamiento de lectores voluntarios en aquellos lugares donde se detecta la necesidad. De este modo, las Abuelas Cuentacuentos que viven en Barranqueras, Vilelas, Puerto Tirol o Fontana son quienes cubren las necesidades de esos sitios distantes del centro de Resistencia y además ellas mismas estimulan la creación de nuevos grupos de Cuentacuentos que viven en esos barrios periféricos.
En el resto del país, y en las muchas comunidades de muchos países hermanos que han venido adoptando esta Tecnología, en cada caso se observan peculiaridades propias para el trabajo voluntario. Pero los resultados que se van obteniendo son, en todos los casos, rápidamente notables y hasta sorprendentes.