El sueño del edificio propio
El pasado 13 de agosto de 2008, en paralelo a la iniciación del 13º Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco sancionó —por unanimidad de votos y en una sesión ejemplar— la Ley Nº 6.193/08, por la que el Estado chaqueño transfiere definitivamente el inmueble de la calle José María Paz 355 de la ciudad de Resistencia a la Fundación Mempo Giardinelli.
Esta transferencia de dominio significa que la Fundación podrá buscar fondos internacionales que permitan el emplazamiento final y apertura al público de un Centro Cultural privado como no existe en todo el Nordeste Argentino y que albergará adecuadamente tanto la Biblioteca donada en 1996 por el presidente de la entidad, como aulas para labor académica, un auditorio para 150 personas, salas de lectura y computación, y galería de arte.
Con esta decisión del Poder Ejecutivo que envió el proyecto de ley, así como de las diferentes representaciones políticas integrantes de la Legislatura provincial, culminó un largo proceso iniciado a comienzos de 2001, cuando las autoridades provinciales de aquel entonces entregaron a la Fundación este edificio, cedido en comodato por cincuenta años.
Esta ley implica el reconocimiento, por parte del Estado, de la sustentabilidad del trabajo que viene desarrollando nuestra institución desde hace más de una década. Pero sobre todo nos compromete a seguir trabajando para cumplir estrictamente con el destino asignado al edificio: ser sede de un espacio físico donde desarrollar las múltiples actividades propias de nuestra misión cultural, educativa y solidaria.
La Fundación saluda esta decisión de los legisladores chaqueños, tanto oficialistas como de la oposición, quienes coincidieron en una votación ejemplar. Y también reconoce al Gobernador Jorge Capitanich, quien promulgó de inmediato el instrumento legal que permitirá que todos los proyectos de la institución puedan llevarse a cabo en este edificio de manera sustentable. A todos ellos, nuestro más profundo agradecimiento.
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El largo camino recorrido: breve historia de nuestra casa
Desde mediados de los 90 del siglo pasado, cuando todavía no nos habíamos constituido bajo la forma jurídica de una Fundación y éramos un grupo de voluntarios trabajando en pos de proyectos específicos como los primeros Foros Internacionales por el Fomento del Libro y la Lectura, las tareas se organizaban desde los hogares de cada colaborador.
En 1999 una importante librería de Resistencia (Librería de La Paz) cedió gratuitamente una pequeña oficina en los altos de su local comercial, y desde ese modesto espacio se coordinaron el primer Otoño Literario y la primera Primavera de Literatura Infantil; y se comenzó con la donación de libros a bibliotecas.
En 2001 y ante el crecimiento del Centro de Altos Estudios Literarios y Sociales Caelys-Chaco, que es el brazo académico de la Fundación, un miembro de la institución, la Arq. Marta Giró, puso a disposición un pequeño departamento en el edificio de la calle Mendoza 145, el que durante algunos años fue domicilio provisorio de la Fundación.
Ya por entonces realizábamos gestiones ante el Gobierno de la Provincia del Chaco a fin de que se nos donara un edificio donde desarrollar las actividades. Encontramos acogida favorable en las autoridades de la época, encabezadas por el entonces gobernador, Dr. Ángel Rozas, y sobre todo en quien fue la impulsora original de esta donación, la entonces Subsecretaria de Cultura, Prof. Marilyn Cristófani.
En septiembre de ese 2001 la Provincia del Chaco cedió en comodato a la Fundación, por 50 años, el viejo edificio donde había funcionado durante muchos años la División Identificaciones de la Policía del Chaco. Ubicado en pleno centro de la ciudad, a lo largo de varias décadas el edificio tuvo una mala reputación, particularmente durante la última Dictadura Militar. Al terminar la misma el edificio fue clausurado y, aunque se le hicieron arreglos provisionales, desde 1995 estaba cerrado debido a su avanzado deterioro y al peligro de derrumbe.
El estado de abandono y destrucción hacía casi imposible su recuperación. No obstante lo cual la Fundación se hizo cargo del mismo, con la idea de algún día levantar una nueva construcción que preservara solamente la fachada, basados en un magnífico proyecto realizado por dos prestigiosas arquitectas chaqueñas: Graciela Díaz y Pamela Lattman. Pero la durísima crisis que vivió la Argentina a fines de ese 2001, sumada a la imposibilidad de lograr financiamientos internacionales, obligó a cancelar aquel hermoso proyecto.
Durante 2002 y 2003 apenas pudimos limpiar parcialmente el inmueble, que estaba lleno de escombros, y lo cerramos para evitar intrusiones.
En agosto de 2003 se realizaron nuevos estudios, a cargo de ingenieros chaqueños amigos de la Fundación, y en octubre de ese año, ayudados solidariamente por el Ingeniero Ricardo Siri y el arquitecto Oscar Arbino, de la empresa ARYSA, S.R.L., se decidió la recuperación progresiva del edificio.
Se completó un techado nuevo y se realizaron obras de desagües para la eliminación total de humedades y riesgos de desmoronamiento. Aunque limitados por los exiguos recursos económicos de que disponíamos, en el piso superior se refaccionaron y habilitaron tres oficinas, con baño y cocina, en las que desde Septiembre de 2004 funciona la administración de la Fundación.
Posteriormente, en 2006 y gracias a donaciones de amigos/as de la Fundación residentes en los Estados Unidos, Holanda e Italia, se pudo terminar un aula multipropósito al fondo del edificio, en el sector donde estuvieron las celdas. Allí se reconvirtió la mitad de los cubículos en un aula apta para clases y reuniones de hasta 60 personas: la actual Sala Gies-Maagdenhuis, llamada así en honor de los donantes norteamericanos y holandeses que financiaron esa parte de la obra. En la otra mitad se abrió un patio interior, diseñado en el espacio que ocuparon las celdas (se preservó una de ellas como testimonio de época) y al que llamamos Patio de la Memoria. También se construyeron una oficina, un depósito y un baño para el sector.
También se terminaron los desagües cloacales del edificio, se arregló y pintó la fachada garantizádose el respeto a la estética y a la historia de la ciudad, pues este edificio fue construído en 1934 y la refacción respeta el mismo aspecto exterior que tuvo hace setenta años, incluyendo dos lapachos rosa que plantamos en la vereda sobre la calle José María Paz.
Durante 2007 y 2008 se utilizaron las instalaciones en el estado en que se encuentran actualmente, y ahora, ya legítimos propietarios del inmueble, estamos en condiciones de iniciar la búsqueda de fondos para completar el edificio, lo cual se hará sin costo alguno para el Estado.
Las obras a realizar contemplan la recuperación estructural del cuerpo principal de la Planta Baja; refacción general con remoción de las antiguas instalaciones eléctricas; reforzamiento de vigas y columnas; renovación total de pisos y contrapisos, así como el equipamiento de las tres grandes áreas en que se divide:
a) Una Sala de Exposiciones y de Lectura;
b) Un Auditorio-Teatro con capacidad para 120-150 personas;
c) La Biblioteca-Hemeroteca.
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